Mi locura es el inicio de tu cordura,
como el río que desborda y encuentra su cauce,
como el fuego que arde sin medida,
pero se calma en tu abrazo que nunca se abate.
Soy el caos que despierta tus silencios,
la tormenta que sacude tus certezas,
y en tu mirada descubro la calma,
que convierte mi exceso en belleza.
Mi locura danza en la penumbra,
grita, ríe, se desvela,
pero tú la tomas con ternura,
y la transformas en estrella.
Así, entre tu cordura y mi locura,
se teje un puente de equilibrio,
donde el amor no es regla ni frontera,
sino un universo compartido.
Tu cordura me enseña paciencia,
mi locura te regala pasión,
y en ese contraste perfecto
se escribe nuestra canción.
Cuando tropiezo en mis delirios,
tú me sostienes con tu razón,
y cuando tu calma se vuelve fría,
mi fuego te da calor.
Somos la paradoja que respira,
el contraste que nunca se apaga,
mi locura y tu cordura,
dos mitades de la misma llama.
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