jueves, 13 de agosto de 2026

Egoísmo

 Puede venir disfrazado de distintas formas y maneras,                                                                           estar escondido en una frase o en una quimera.

Puede ser sutil o muy severo, puede que sea lo suficientemente inofensivo o lo suficientemente destructor.

Todo depende con el cristal con que lo mires,                                                                                           pues no es lo mismo sentir que hacer sentir.

Es egoísta condenar a un hijo a vivir la vida de un padre o de una madre, pretender que el hijo o hija deje de vivir su propia vida por vivir bajo la sombra de sus padres.

También es egoísta que un hijo condene a su padre o madre a vivir solo o sola después de una relación rota o de una viudez.

Nada justifica aquello que damos por hecho,                                                                                                si solo miramos el bienestar propio y no el colectivo.

O que se le coaxione a evitar tener o iniciar una nueva relación sentimental,                                          por el simple hecho de pensar 

¡Ya estás vieja/o!

Aún siendo lo suficientemente eficaz en nuestros pensamientos, caemos en el error de pretender condenar a una familia a vivir en un escenario de apariencias solo por cumplir con la sociedad o con el entorno, el egoísmo no solo te deja el espacio vacío, sino también el alma rota.

Nada justifica aquello que impongamos por pretensiones disfrazadas de bienestar, si lo único que queremos en realidad es hacer vivir a alguien, el martirio que nosotros vivimos y lo extendemos a los demás como tentáculos.

El egoísmo no solo es un defecto, sino también es un método de destrucción que colocamos sobre nuestra convivencia y no queremos ser solo nosotros los perjudicados, sino que arrastramos a otros a vivir una desgracia que no les pertenece.

Abrazos

 Hay abrazos que son cálidos, que tienen fuerza,                                                                                       que sostienen y que dan esa seguridad al sentirlos.

Hay otros que aprisionan y no te dan espacio,                                                                                          que piensas que te detienen, aún así son importantes.

También están aquellos que te arrullan y te hacen bajar las revoluciones,                                                     y te llevan a esa paz que necesitas.

Y están aquellos que te desbordan de pasión, que te aceleran los latidos del corazón. Que te provocan suspiros sin haberlo pedido.

¡Ah¡ Pero hablar de aquellos que te susurran paz, tranquilidad, calma y sobre todo esa sensación de sentirte amado. Que si es posible dormirse en ellos, te abrazan el alma.

Todos son importantes, pues al final son abrazos y tienen como objetivo hacer sentir al que es abrazado que no estás solo, que hay gestos que dicen más que las palabras.

Que llevan amor, respeto, agradecimiento, reconocimiento, pasión, o que simplemente llevan vida.

La vida

 La vida es ahora, cuando hace calor, cuando hace frío,                                                                         cuando te invade la tristeza, cuando te falte amor.

Es cuando estás cansado, y te pesan los años, cuando saboreas lo dulce y también lo salado, cuando tienes a alguien a tu lado.

La vida es aún cuando te abrumen las deudas o cuando estás en abundancia, es cuando se te desborda el alma.

La vida es cuando escuchas cantar a las aves, o cuando percibes un suave aroma, es también cuando un niño llora.

La vida es hoy, cada palpitación, cada emoción, cada apretón de manos , cada mirada llena de ternura.

Cada sonrisa disfrazada de locura, cada pedacito de abrazo que recibimos, cada te amo o cada suspiro.

La vida es cuando aún estás agotado, y  tienes fuerzas para llamar a los tuyos o escribir un saludo.

La vida es hoy, con todas sus complicaciones, con todos sus pesares, con todos sus miedos y también con todo aquello que podamos sentir al tocar otra piel.


La vida es ahora, y solo hay que disfrutarla.

Entre tu y yo

 Entre mi mente y tú, no hay distancias,

solo delirios de breves momentos,

pensamientos que cruzan sin fronteras

al compás silencioso de los vientos.


En cambio, entre mi corazón y el tuyo,

hay un vasto océano de sensaciones,

con ciegas borrascas de palpitaciones

y erupciones de pasiones en murmullo.


Navego tus aguas sin carta ni mapa,

al ritmo que impone la firme marea,

buscando en la sombra que todo lo tapa

la luz de tus ojos que me sabotea.


Que vengan las olas, que ruja el abismo,

que ardan el pecho y la piel entregada,

pues perderse en tu cuerpo es el único sismo

que deja a mi alma por fin calmada.


Y tras la tormenta que quema y devora,

sucede el milagro de la mansedumbre:

un viento suave que llega a la aurora

guiando la nave hacia tu costumbre.


Anclamos la vida en el mismo puerto,

donde lo que tengo se vuelve canción,

donde la certeza de saber lo cierto

es habitar juntos en un solo corazón

Tu sonrisa


Tu sonrisa es magia, es café recién colado,

es fantasía, es bullicio en el silencio,

es bálsamo para el alma, es música que me calma.


Es calidez en el frío intenso,

es sol de cada amanecer,

tu sonrisa es alimento

que siempre quiero tener.


Es el refugio donde el viento calla,

el verso que aliento da a la memoria,

la dulce luz que de tu rostro emana

para escribir sin prisa nuestra historia.


Es verano eterno, tu sonrisa borra los inviernos

y también el gris del cielo se llena de color

es un destello de instantes eternos 

es la chispa viva que enciende el amor.


Por eso la busco hasta en mis sueños

cómo viajero que ansía llegar a destino

busco tu sonrisa dibujada en tu boca

y deleitarme mientras sigo el camino

El ruido del silencio

 Y de pronto la calma se volvió ruido, el bullicio se hizo silencio y la paz se vio trastocada por el crujir de las edificaciones, que empezaron a sentir la fuerza de la madre tierra, esa fuerza interior que no se ve, pero que se siente.

Fueron segundos eternos en los que el suelo dejó de ser firme para convertirse en un mar embravecido de concreto y polvo. El crujido de la estructura y el estallido de los cristales ahogaron el instinto de la rutina. Quienes momentos antes compartían una charla, caminaban hacia el trabajo o disfrutaban de un instante cotidiano, se vieron suspendidos en un paréntesis de vulnerabilidad absoluta, unidos por el mismo miedo ancestral.

Cuando el temblor finalmente cesó, el polvo suspendido en el aire tardó en asentarse, como queriendo ocultar la herida abierta en las calles y en la memoria de la gente. Pero en medio de la conmoción, entre manos que buscaban a los suyos y miradas que intentaban asimilar lo ocurrido, emergió algo incontestable.

Esto no hace más que confirmar lo frágil que es la vida y lo efímero que puede ser la certeza de la seguridad, pues nada de lo que pretendamos dar por cierto lo será ante la fuerza de la naturaleza. Somos apenas testigos de su poder, caminantes sobre una tierra viva que nos recuerda, en un instante, lo verdaderamente esencial: la urgencia de valorar el presente, la solidaridad que nace en la tragedia y la inquebrantable voluntad humana de volverse a levantar.

martes, 27 de enero de 2026

En la distancia

Estar distante no significa estar ausente, pues nos queda mucho tiempo en frente, muchos atardeceres por admirar, y muchos besos por disfrutar.


Aunque mi motor es silencioso, sabe perfectamente lo que tiene en lejanía, pues por ahora estamos distantes, mi pensamiento es tu cercanía, y me aferro a tus locuras, aquellas que las derramas con ternura.


Que se callen los mapas y que hable el deseo, ese que habita en el hueco que deja tu mano; no necesito verte para saber que te creo, ni tocarte para sentir que no te amo en vano.


Por allí vamos retomando el sentido, de todo aquello que vivimos, y no solo por lo que te digo, sino por aquello que disfrutamos.


Son los rastros del alma, las huellas compartidas, el refugio seguro donde siempre regresas; no hay distancia que borre nuestras vidas unidas, ni silencio que opaque la fe en tus promesas.


Sin promesas no existe certeza, pues en la más noble pureza, mi corazón late más despacio y también a prisa, aunque eso me lleve de vuelta hacia tu sonrisa, esa que me contagia día a día.


Y en ese vaivén de latidos y calma, se escribe la historia que nadie improvisa; porque estar lejos no le quita el alma a quien vive colgado de tu eterna sonrisa.

De amor no moria

Egoísmo

 Puede venir disfrazado de distintas formas y maneras,                                                                           estar escon...