viernes, 4 de septiembre de 2026

El mito del destino truncado: cuando la desidia es la única condena

     Nos encanta disfrazar la inercia con palabras poéticas. Es frecuente escuchar que la vida es injusta, que el camino estaba predeterminado para el fracaso o que los sueños se truncaron por culpa de un destino caprichoso. Repetimos con resignación que las oportunidades no tocaron a nuestra puerta, como si el éxito fuera una lotería exclusiva para unos pocos elegidos. 

Sin embargo, raspar la superficie de esa aparente tragedia revela una verdad mucho más incómoda: no hay destinos cortados ni sueños mutilados; lo que abunda es la cómoda costumbre de mirar el triunfo ajeno desde la barrera y no hacer nada por alcanzarlo.

Es mucho más sencillo culpar a los astros que aceptar la propia culpa. Asumir que el fracaso proviene de la pereza, de la indecisión o del miedo a arriesgarse duele en el orgullo. Por eso preferimos adoptar el rol de víctimas de la circunstancias, autoconvenciéndonos de que el éxito era una meta inalcanzable. Nos instalamos en la comodidad de la queja, anestesiando el potencial con la falsa creencia de que, si no lo intentamos, al menos nos ahorramos la frustración de la caída.

Pero la realidad es implacable. La verdadera barrera entre lo que soñamos y lo que somos no es la falta de oportunidades, sino la falta de decisión. Las oportunidades pasan todos los días frente a nosotros, a veces disfrazadas de esfuerzo duro, de madrugadas largas o de decisiones difíciles que exigen abandonar la seguridad del estancamiento. Quien padece de desidia prefiere la quietud del espectador a la exigencia del protagonista. Se conforma con aplaudir la gloria de otros mientras entierra silenciosamente sus propias capacidades.

La vida no premia las intenciones silenciosas ni los deseos que se quedan en la cabeza. Nada de lo que demos por cierto o anhelemos con nostalgia sucederá si no nos armamos de voluntad para buscarlo. El destino no es una sentencia escrita por el azar, sino el resultado inevitable de nuestros actos y omisiones.

Dejar de buscar excusas y asumir el control absoluto de nuestros pasos es el único camino real para dejar de ser relegados de nuestra propia historia y convertirnos, por fin, en artífices de nuestro propio vuelo.

lunes, 24 de agosto de 2026

En silencio

 Si me ves en silencio,

no es que no tenga nada que decir;

es que el alma busca un pausa

para volver a sentir.


No hay vacío en la mirada

ni distancia en el estar,

es la mente que atesora

lo que no quiere olvidar.


Guardo en un rincón eterno,

como un refugio del tiempo,

cada abrazo, cada risa,

cada luz de tus momentos.


Si el murmullo se detiene

y la voz se vuelve brisa,

es porque revivo a solas

el trazo de tu sonrisa.


Si me ves en silencio,

no lo vayas a dudar:

estoy habitando el verso

que contigo aprendí a nombrar.

jueves, 13 de agosto de 2026

Egoísmo

 Puede venir disfrazado de distintas formas y maneras,                                                                           estar escondido en una frase o en una quimera.

Puede ser sutil o muy severo, puede que sea lo suficientemente inofensivo o lo suficientemente destructor.

Todo depende con el cristal con que lo mires,                                                                                           pues no es lo mismo sentir que hacer sentir.

Es egoísta condenar a un hijo a vivir la vida de un padre o de una madre, pretender que el hijo o hija deje de vivir su propia vida por vivir bajo la sombra de sus padres.

También es egoísta que un hijo condene a su padre o madre a vivir solo o sola después de una relación rota o de una viudez.

Nada justifica aquello que damos por hecho,                                                                                                si solo miramos el bienestar propio y no el colectivo.

O que se le coaxione a evitar tener o iniciar una nueva relación sentimental,                                          por el simple hecho de pensar 

¡Ya estás vieja/o!

Aún siendo lo suficientemente eficaz en nuestros pensamientos, caemos en el error de pretender condenar a una familia a vivir en un escenario de apariencias solo por cumplir con la sociedad o con el entorno, el egoísmo no solo te deja el espacio vacío, sino también el alma rota.

Nada justifica aquello que impongamos por pretensiones disfrazadas de bienestar, si lo único que queremos en realidad es hacer vivir a alguien, el martirio que nosotros vivimos y lo extendemos a los demás como tentáculos.

El egoísmo no solo es un defecto, sino también es un método de destrucción que colocamos sobre nuestra convivencia y no queremos ser solo nosotros los perjudicados, sino que arrastramos a otros a vivir una desgracia que no les pertenece.

Abrazos

 Hay abrazos que son cálidos, que tienen fuerza,                                                                                       que sostienen y que dan esa seguridad al sentirlos.

Hay otros que aprisionan y no te dan espacio,                                                                                          que piensas que te detienen, aún así son importantes.

También están aquellos que te arrullan y te hacen bajar las revoluciones,                                                     y te llevan a esa paz que necesitas.

Y están aquellos que te desbordan de pasión, que te aceleran los latidos del corazón. Que te provocan suspiros sin haberlo pedido.

¡Ah¡ Pero hablar de aquellos que te susurran paz, tranquilidad, calma y sobre todo esa sensación de sentirte amado. Que si es posible dormirse en ellos, te abrazan el alma.

Todos son importantes, pues al final son abrazos y tienen como objetivo hacer sentir al que es abrazado que no estás solo, que hay gestos que dicen más que las palabras.

Que llevan amor, respeto, agradecimiento, reconocimiento, pasión, o que simplemente llevan vida.

La vida

 La vida es ahora, cuando hace calor, cuando hace frío,                                                                         cuando te invade la tristeza, cuando te falte amor.

Es cuando estás cansado, y te pesan los años, cuando saboreas lo dulce y también lo salado, cuando tienes a alguien a tu lado.

La vida es aún cuando te abrumen las deudas o cuando estás en abundancia, es cuando se te desborda el alma.

La vida es cuando escuchas cantar a las aves, o cuando percibes un suave aroma, es también cuando un niño llora.

La vida es hoy, cada palpitación, cada emoción, cada apretón de manos , cada mirada llena de ternura.

Cada sonrisa disfrazada de locura, cada pedacito de abrazo que recibimos, cada te amo o cada suspiro.

La vida es cuando aún estás agotado, y  tienes fuerzas para llamar a los tuyos o escribir un saludo.

La vida es hoy, con todas sus complicaciones, con todos sus pesares, con todos sus miedos y también con todo aquello que podamos sentir al tocar otra piel.


La vida es ahora, y solo hay que disfrutarla.

Entre tu y yo

 Entre mi mente y tú, no hay distancias,

solo delirios de breves momentos,

pensamientos que cruzan sin fronteras

al compás silencioso de los vientos.


En cambio, entre mi corazón y el tuyo,

hay un vasto océano de sensaciones,

con ciegas borrascas de palpitaciones

y erupciones de pasiones en murmullo.


Navego tus aguas sin carta ni mapa,

al ritmo que impone la firme marea,

buscando en la sombra que todo lo tapa

la luz de tus ojos que me sabotea.


Que vengan las olas, que ruja el abismo,

que ardan el pecho y la piel entregada,

pues perderse en tu cuerpo es el único sismo

que deja a mi alma por fin calmada.


Y tras la tormenta que quema y devora,

sucede el milagro de la mansedumbre:

un viento suave que llega a la aurora

guiando la nave hacia tu costumbre.


Anclamos la vida en el mismo puerto,

donde lo que tengo se vuelve canción,

donde la certeza de saber lo cierto

es habitar juntos en un solo corazón

Tu sonrisa


Tu sonrisa es magia, es café recién colado,

es fantasía, es bullicio en el silencio,

es bálsamo para el alma, es música que me calma.


Es calidez en el frío intenso,

es sol de cada amanecer,

tu sonrisa es alimento

que siempre quiero tener.


Es el refugio donde el viento calla,

el verso que aliento da a la memoria,

la dulce luz que de tu rostro emana

para escribir sin prisa nuestra historia.


Es verano eterno, tu sonrisa borra los inviernos

y también el gris del cielo se llena de color

es un destello de instantes eternos 

es la chispa viva que enciende el amor.


Por eso la busco hasta en mis sueños

cómo viajero que ansía llegar a destino

busco tu sonrisa dibujada en tu boca

y deleitarme mientras sigo el camino

De amor no moria

El mito del destino truncado: cuando la desidia es la única condena

      N os encanta disfrazar la inercia con palabras poéticas. Es frecuente escuchar que la vida es injusta, que el camino estaba predetermi...